¿Hasta cuándo?

América Latina Libre y en Paz

Día internacional de la mujer: 150 años después, y ¿a dónde hemos llegado?

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Lisístrata era una matrona ateniense que decidió tomar una iniciativa para detener el avance de la guerra entre Atenas y Esparta. Reunió a todas las mujeres de la Acrópolis y las convenció de llevar a cabo un juramento: que no volverían a tener relaciones sexuales con sus cónyugues o amantes hasta tanto no se firmara la paz. Los hombres, desesperados frente a esta situación, accedieron a las demandas de las mujeres y la guerra se terminó.

Nuestras cadenas

En esta comedia de Aristófanes se retrata la primera rebelión femenina de nuestro mundo occidental. Desde ahí y hasta el día de hoy, hemos llegado a tener nuestra propia festividad: el día internacional de la mujer (trabajadora), que se celebra el 8 de marzo. Aquel día, pero de 1857, un grupo de costureras decidió tomar la fábrica textil donde trabajaba, en Nueva York, para reclamar salarios dignos y condiciones de trabajo humanas. Los dueños del capital, como buenos hombres de negocios, cerraron la fábrica con candado, con todas las mujeres adentro, y sin más reparo la incendiaron.

Siempre tiene que ocurrir una salvajada de estas proporciones para que alguien se levante y diga “esto está mal”. Pero, ¿acaso se ha llegado a un modelo de igualdad de clase entre hombres y mujeres desde aquel terrible 8 de marzo de 1857 hasta el día de hoy? La situación de las obreras de aquel entonces se sigue repitiendo 150 años después, en nuestro presente. La mujer sigue siendo víctima de la esclavitud y de la opresión del poder económico que, siempre fiel a su consigna de crecer, crecer y crecer, dispone de las vidas de todos. Un buen ejemplo de esto es lo que ocurre en Ciudad Juárez (México): las maquiladoras ofrecen trabajo a un buen número de mujeres (cabe destacar que el 80% de las obreras de las empresas manufactureras son mujeres) y les paga un salario miserable por jornadas laborales ridículamente extensas en condiciones más que deplorables. ¿Acaso una mujer que tiene hijos que mantener tiene una opción? ¿Acaso existe otra cosa mejor para ella?

Pero la mujer no solamente sufre la opresión del sistema económico (opresión que del mismo modo sufre el hombre). También es víctima de la opresión de género. En otras palabras, la mujer es oprimida por el hecho de ser mujer.

El cuerpo femenino ha sido históricamente un objeto al servicio del hombre. Volviendo a la comedia de Lisístrata, resulta claro cómo ella decide su propio accionar al tomar consciencia de cuál es el único poder que tiene en sus manos; el poder que reside en su cuerpo, y nada más. Ahora, en el presente, pensemos cuán habituados estamos a ver cuerpos de mujeres expuestos en los medios gráficos, en la televisión, usados para vender otras cosas, en revistas para hombres. El sexo es un mercado; el hombre es el que compra, el que vende y la mujer es lo que se compra y vende. Tal es nuestra costumbre a esta situación que nos parece relativamente inofensiva, o no reparamos en sus consecuencias. Pero las tiene y son mucho más graves y horrorosas de lo que cualquiera pueda imaginar.

Según las estadísticas de muchos organismos oficiales (como la ONU), la primer causa de muerte para mujeres de entre 15 y 44 años es la violencia. La mujer es víctima de la violencia por el sólo hecho de ser mujer. Esto es una violación a los derechos humanos que en general no tiene tanta consideración como otros tipos de persecusiones. Por ejemplo, las persecusiones por ideología, religión, etnia, son consideradas como violaciones a los derechos humanos, pero nadie se detiene mucho en el concepto de la persecusión de la mujer. ¿Por qué? Porque estamos demasiado acostumbrados a ella. Porque a muchos hombres simplemente no les importa. No lo ven. No lo sienten. Porque las mujeres están impotentes ante la dominación masculina, ante la objetivización de sus propios cuerpos. Las mismas mujeres consideran que es normal ver a sus cuerpos expuestos como cosas.

En los territorios asediados por la guerra, las mujeres son consideradas como botín. Esto ha ocurrido siempre y ocurre hasta el día de hoy, aunque resulte difícil de creer. Tomemos el caso de Colombia. Se habla de la guerra, de la violencia y de los asesinatos que sufre toda la población por igual. Pero poco sabemos acerca del trato de militares y paramilitares para con las mujeres. Ellas, y sobre todo las más pobres (como siempre) son las más vulnerables a sufrir el odio y la violencia por parte de los actores armados, porque corren el terrible peligro de ser violentadas sexualmente. Y la violación sexual en zonas de guerra es algo que ocurre sistemáticamente pero nadie lo dice. Hay muchos crímenes de guerra; la violación no es uno de ellos. ¿Por qué? Porque a nadie le importa. Los perseguidos políticos, o por su religión o etnia, pueden pedir asilo político en algún otro territorio amigo. Pero las mujeres perseguidas por su género no pueden hacerlo porque nadie considera que se trate de una persecusión. Esa es la ley que rige nuestras vidas y nuestros cuerpos hoy en día. Una ley que nos dice que nuestros cuerpos no son dignos de protección.

El tema de la violencia contra la mujer es sumamente amplio y tiene muchísimas expresiones a lo largo y ancho del planeta y de la historia. Casi siempre se trata de historias ocultas; historias que nadie conoce y que nadie dice. En la actualidad, 1 de cada 3 mujeres son vícimas de la violencia de género. Estamos hablando de 1 tercio de la población mundial femenina que es víctima (y lo seguirá siendo) de innumerables formas de violencia: acoso, violación, mutilación, explotación, esclavitud, secuestro, violencia familiar y doméstica e incluso exterminio y genocidio (por ejemplo, el caso de la guerra en Ruanda en el año 1994).

Mientras tanto, nos parece poca cosa que una mujer tenga que soportar comentarios insultantes cuando camina por la calle. Que tenga que asistir en silencio a que se le falte al respeto como si nada, como si no fuera nadie, como si no mereciera consideración o miramiento. Que no pueda hacer nada al respecto, sólo seguir caminando mientras ve los kioskos de revistas atestados de fotos de mujeres desnudas y carteles publicitarios con su propio cuerpo expuesto al lado de un coche o en un partido de fútbol. Que no pueda ni siquiera quejarse, porque le van a decir que es una exagerada, que no es para tanto, que debería tomárselo como un halago. Así como la mujer tolera una falta de respeto en silencio, como consecuencia de esta exposición degradante en otro lado hay otra mujer que en silencio es violada, explotada, asesinada. Son expresiones de un mismo hecho: la violencia de género. Porque esta situación es una creación del sistema capitalista; es parte de una cultura consumista y vejatoria que le pone valor numérico a todo, incluyendo los seres vivos, y que hace creer a las personas que pueden llevar a cabo los actos más espantosos e inhumanos por el sólo hecho de tener impunidad para hacerlo.

Cada vez que miremos al futuro y nos imaginemos la clase de sociedad que queremos tener, libre de la opresión del capital, hombres y mujeres tenemos que recordar que nuestros cuerpos deben ser los primeros que se liberen de esa opresión, que no somos bienes de consumo y que esta estrategia ha sido urdida para separarnos, para ponernos en bandos diferentes. Pero el día que comprendamos que somos uno y que tenemos el mismo objetivo ese futuro será posible, el día en que nos demos cuenta que la libertad de uno es la libertad de todos; que si la mujer es víctima de la violencia también (de otro modo) lo es el hombre. Nuestros destinos no están separados, sino todo lo contrario; van de la mano y es momento de empezar a verlo en pos del futuro que queremos para la humanidad.

Written by Yanina Paula

March 9, 2011 at 5:05 am

Posted in América Latina

6 Responses

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  1. Hola
    Es tan indignante sentir todos los dias y en todos lados las formas como de una u otra forma se nos agrede, con las canciones de letra agresiva (y que inexplicablemente la escuchan complacienteente muchas chicas), con los “piropos” en las calles. Las calles es de los hombres y para los hombres, asi lo dicen las abuelas y mas tristemente las generaciones de madres jovenes, yo digo: la calle es de todos sin distincion de genero, y no hay derecho que una apenas se asoma a la calle ya es objeto de “piropos” que solo nos hacen sentir mal y sin ganas de salir, y cuando salimos pues estamos con una actitud en guardia y de inseguridad que ni siquiera podemos apreciar lo bello que es caminar y disfrutar del aire, de la gente, de los colores de las casas……porque siempre hay un “hijo de nadie” (porque no parecen haber sido paridos por mujer) que nos ofenden y nos amargan el dia. El resto de gente mira y sonrie complacidamente como si para ellos “eso” es “normal”, nadie reprueba esa actitud hostil de esos hombres que no debieran existir en este mundo, y si una dice algo, pues si, efectivamente, se nos califica de amargadas, de hostiles, de exageradas, de insociales, y en los peores de los casos, si reclamamos y pedimos respeto se burlan de uno y noa agreden con palabras soecez o nos tiran coasa a espaldas para humillarnos mas. Disculpen, pero a veces da tanta rabia, porque una ni siquiera puede reclamar y ya da tanto odio e impotencia que una desea lo peor de lo peor para esas “personas” (desearia decir otro adjetivo que bien se lo merecerian). Yo digo, y donde esta nuestra libertad para transitar libremente por las calles?, existe solamente para los honbres?, donde estan y que dicen de todo esto las mujeres madres que tienen a su cargo la noble labor de educar y criar a hijos varones?. Se dice sobre la educacion de los hijos que los “hijos son el reflejo de los padres”, son esos hijos varones agresivos el fiel reflejo de lo que son ustedes sus madres?. Muchas veces son las mismas madres culpables de la actitud machista y agresiva de los hombres, en muchas formas ellas lo inculcan, lo promueven y lo admiten, es que acaso les encanta o encanto sufrir esas vejaciones en su condicion de mujeres?.
    Muchas veces el que termine el machismo y agresion hacia nuestro genero, depende de nosotras mismas, de nuestra propia actitud. Eso es lo triste que muchas veces nosotras mismas somos generadoras de nuestra propia agresion.

    Adela

    July 15, 2011 at 8:20 pm

    • Pues sí Adela, estoy de acuerdo, y todavía se sigue pensando generalmente que el hombre en la calle dice piropos (¿piropos le llamamos a palabras insultantes y vejatorias?) está en lo correcto y la mujer que se queja es una exagerada y una loca. Eso nos dice en qué clase de sociedad vivimos. En una sociedad que protege al que agrede y condena al que no hace nada y vive su vida en paz. Una sociedad que exige a la persona que vive su vida tranquilamente sin molestar a nadie, que aguante con la cabeza gacha las agresiones, aunque no sean insultos, de aquellos que invaden la integridad de otra persona diciéndole algo que tal vez no quiere escuchar y sin importarles cómo les hará sentir. Y sí, esas cosas ocurren primero que nada en el núcleo familiar. Pero es bien sabido que las mujeres son tan machistas como los hombres. Nomás miremos cuántas hay explotando sus cuerpos en la televisión, construyendo carreras en base a convertir sus cuerpos en meros objetos.

      fuerzascolosales

      August 1, 2012 at 3:09 pm

  2. Muy buen articulo, algunas informaciones me son nuevas, gracias!

    ES Schneider

    October 20, 2011 at 12:50 pm

    • ¡Por favor, gracias a vos por tu comentario! Me alegro mucho de que sirva para algo (:
      ¡Saludos!

      fuerzascolosales

      August 1, 2012 at 3:10 pm

  3. La fotografia ilustra bastante bien, el sentir femenino, saludos!

    Fitness Options

    October 24, 2011 at 1:31 pm

    • Sí, definitivamente, y eso que es la Libertad misma, pero ya sabemos que hoy por hoy la libertad sigue en Cadenas, tal y como la imaginó Siqueiros. ¡Saludos y gracias por tu comentario!

      fuerzascolosales

      August 1, 2012 at 3:11 pm


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